miércoles, 20 de mayo de 2009

C.S.I. Las Vegas: Asesinatos en miniatura

Hay series que en su momento fueron todo un éxito y que tras el paso de los años han sabido seguir sorprendiendo, a pesar de un cierto desapego por parte la audiencia.


Hace unos pocos años "C.S.I. Las Vegas" irrumpió en las televisiones de medio mundo. Su forma de contar las historias y su original puesta en escena resultaron todo un éxito. Pero como todo procedimental sufrió el olvido de la audiencia con el paso del tiempo.
No es que hoy en día sus resultados sean negativos (sus nueve temporadas hablan por sí solas), pero sí que es cierto que se ha convertido en una de esas series que sigue en antena pero que no despierta revuelo ni gran expectación.

Puede que muchos de los que la siguieron en su inicio la hayan dejado de lado para centrarse en productos más adictivos y de moda, o incluso puede que no hayan perdido el contacto del todo y aún dediquen parte de su tiempo para conectar con ella de vez en cuando. Pero los que hemos estado ahí desde el principio, con mayor o menor pasión o fidelidad, sabemos que la séptima temporada fue un regalo para todos aquellos fieles a Grissom y compañía.

Como buen procedimental, el único contacto con una estructura de continuidad en los primeros seis años se limitó a algún episodio doble y a aquella pequeña trama en los que un tal Paul Millander escenificaba supuestos suicidios y jugaba al gato y al ratón con Grissom. Tampoco podemos olvidarnos de las numerosas apariciones de la misteriosa Lady Heather y la peculiar relación con el jefe del C.S.I.
Pero no fue hasta el comienzo de la séptima temporada cuando los guionistas decidieron rizar el rizo e introducir a un "villano de la temporada".

Para ello y basándose en la historia real de Francis Glessner, una mujer que quería ingresar en la policía de los años cuarenta, pero que debido a la imposibilidad de hacerlo dedicaba su tiempo a recrear crímenes en maquetas minuciosamente elaboradas, surgió "El miniaturista". Este personaje del que no conoceríamos la identidad hasta el último capítulo de la temporada (a pesar de engañarnos haciéndonos pensar que todo había acabado a mitad de temporada), se dedicaba a asesinar a personas sin ninguna razón aparente y a plasmar con detalle todo el escenario en una compleja maqueta a escala.

Si algo es capaz de fascinar y obsesionar a Grissom es la aparición en escena de alguien que intente ponerle a prueba, alguien que le rete y alguien que dedique mucho tiempo y esfuerzo en llamar su atención.
"El miniaturista" era el indicado para traerle a él y a su equipo de cabeza y es así como en varios episodios de la temporada se fue forjando y construyendo esta excepcional trama de continuidad.
No obstante y aunque fue una de las apuestas fuertes de la temporada, los creadores y guionistas decidieron no extralimitarse mucho y no romper del todo con la estructura episódica de la serie que tan buenos resultados les había dado.

De este modo, la trama siempre estaba presente en el ambiente y en los diálogos (con escenas en las que Grissom analizaba las miniaturas, en las que el laboratorio hablaba de ellas, o con ese score creado para la ocasión y que ponía los pelos de punta), pero no copaba el protagonismo en todos los episodios (de hecho solo lo hizo en unos pocos) y cuando lo hacía era de tal forma que el espectador que no seguía la serie con regularidad, no se sentía perdido cuando salía el tema en escena.

Pero toda la tensión y secretismo en torno al miniaturista se resolvería en el esperado episodio final de la temporada.
Si bien es cierto que tras guardar celosamente la identidad del sujeto durante veintitrés episodios, no tardan ni quince segundos en revelar su verdadera cara, la forma de explicar su pasado y recrear su historia en tan solo cuarenta minutos, resulta magistral.
Todo, desde la interpretación, hasta el diseño del estudio en el que crea sus macabras obras, resulta apabullante y muy gratificante.

Pero la puñalada llega justo en el minuto cuarenta donde nos dan a entender educadamente que tras esperar veinticuatro episodios, tendremos que tener un poco más de paciencia para ver el veinticinco (el primero de la octava) para finalizar la trama. Personalmente y aunque el desenlace esté más o menos cantado, hoy he quedado totalmente en shock tras conocer al asesino y presenciar ese gran espectáculo. Y es que "C.S.I" no es solo una serie de forenses con bastoncillos y luminol, es una serie que de vez en cuando despliega todo su potencial para gritar bien alto que sigue viva.


3 comentarios:

Simone B. dijo...

Sigo C.S.I las Vegas desde que empezó, y aunque han salido otros CSI tan buenos para mi no hay comparación con Grissom y compañía.
La trama de las miniaturas fue estupenda, el asesino acojonaba sólo verlo...

MFAL dijo...

Excelente post, perfectamente narrado... y sin revelar nada, eso es lo más difícil. Por si no has visto aún el 8x01 no diré nada al respecto... bueno, SI, es maravilloso. No sé bien hasta donde has visto, pero antes de que el teclado siga solo... PARO ;)

Me encanta CSI, sobre todo Las Vegas. Grissom es uno de los personajes más carismáticos de los que he visto en series... y esa temporada es alucinante.

Nunca he dejado de verla... pero tengo que partir del 9x02... y como fiel seguidora de la serie, sé que es una temporada que me costará mucho ver.

Un saludo

MFAL dijo...

Hola!! He agregado un link de esta entrada en una mía :)
Pero trata de la T.10, que creo que no la has visto... si te pasas, ten cuidado con los spoilers. Saludos!!